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16 Elementos Para el Exito
En Una Entrevista De Trabajo

Entrevista de trabajo

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Indice
Introduccion
Elemento 1
Elemento 2
Elemento 3
Elemento 4
Elemento 5
Elemento 6
Elemento 7
Elemento 8
Elemento 9
Elemento 10
Elemento 11
Elemento 12
Elemento 13
Elemento 14
Elemento 15
Elemento 16

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VIII. No hagas llorar a tu entrevistador

Puede parecer difícil de creer, pero existen individuos que piensan lograrán quedarse con el puesto que solicitan si hacen llorar a su entrevistador. Esto puede suceder principalmente de dos formas:

Con pregunta expresa:

Sucede cuando el entrevistador deliberadamente pregunta sobre algún momento difícil en la vida del entrevistado, esto ocurre con frecuencia cuando la vacante es para una actividad que requiere enfrentar frustración, como es la labor de ventas. Este es uno de los casos en que menos se debe hacer llorar al entrevistador, ya que a este no le interesa el problema, sino como lo enfrentaste y lograste salir de él. En consecuencia, debes hablar poco del problema y mucho de las soluciones, mostrando que eres creativo y con una mentalidad positiva.

Por ejemplo, cuando un gerente de ventas de una prestigiada compañía aseguradora preguntó a un aspirante a asesor de ventas: “Cuénteme sobre algún aspecto de su vida que le haya sido particularmente difícil y frustrante”, el aspirante habló durante casi un cuarto de hora sobre cómo se había visto de repente sin dinero, sobre cómo su esposa lo abandonó llevándose con ella a los hijos de ambos. Habló de tantas y tantas calamidades que el entrevistador debió interrumpirle preguntando: “¿cómo salió del problema?”, y él respondió con lágrimas en los ojos: “Nunca salí, de hecho me dediqué a beber durante cinco años, hasta que por fin lo dejé, pero ni mi esposa ni mi hijo volvieron conmigo”.

No le gustó al entrevistador, ¿porqué?, porque sabía de sobra la frustración que enfrentan los vendedores de seguros, sobre todo en los primeros meses. A él le interesaba saber cómo manejaba el aspirante la frustración, y no la historia dramática de su vida.

Si él hubiera respondido: “Pues el momento más difícil de mi vida fue cuando me vi de repente sin dinero, y mi esposa e hijos me abandonaron. Pero lo superé buscando un nuevo trabajo y dedicándome a él con esfuerzo, además he leído libros de superación personal que me han ayudado a conocerme mejor y luchar por recuperar a mis hijos, aunque hasta el momento no lo he logrado”.

Entonces hubiera sido considerado como un hombre dispuesto a superar sus problemas, que maneja la frustración de forma positiva, y con cualidades para ser un buen vendedor.

La clave es: Hacer al entrevistador reflexionar y no llorar.

Sin pregunta expresa:

En la mayoría de los casos el entrevistador no hará preguntas como la que anteriormente mencionamos. Pero aún así habrá quien haga llorar al entrevistador.

Conocí de un caso en que el solicitante manejó más o menos bien la entrevista y el entrevistador consideró la posibilidad de contratarlo, pero no se lo hizo saber, pues aún faltaba entrevistar a más aspirantes. El entrevistador le dijo:

Ok, gracias por venir. Aún entrevistaremos a otros aspirantes y de ser seleccionado se le llamará.
¿Lo harán? - preguntó el entrevistado -¿De verdad lo harán?
Por supuesto, si resulta seleccionado le estaremos llamando en máximo dos días.
Por favor – insistió el solicitante -ayúdeme para que me contraten. Es muy importante para mí. Llevo ya dos meses buscando empleo y no lo encuentro, mis amigos ya no me quieren prestar dinero y no sé qué comeremos mañana mi familia y yo. Sólo tenía diez pesos y los gasté en el pasaje para venir a la entrevista con ustedes. Ahora estoy sin un centavo y desesperado. Necesito este empleo, son ustedes mi última esperanza...


Y acabó por hacer llorar al entrevistador, quien sacó cincuenta pesos de su cartera y se los entregó para ayudarlo; sobra decir que la anhelada llamada nunca llegó.

Porque actuar de este modo sólo demuestra desesperación, la cual es fatal para el éxito profesional. El entrevistador percibe la desesperación y en consecuencia sabe que buscas cualquier trabajo, no uno en particular. Hay quienes creen que haciendo llorar al entrevistador obtendrán el empleo pero en realidad obtienen exactamente lo contrario.

A todos nos agradan las personas positivas, las que no se quejan de sus problemas ni mucho menos los pregonan a los cuatro vientos. Si eres una persona negativa y desesperada ellos no te contratarán, porque saben que la negatividad es contagiosa y al rato tendrán a todos sus empleados quejándose de sus problemas, pidiendo aumentos de salario, enfermos y estresados. Nadie quiere gente así en su empresa, así que cuando ven a uno de inmediato lo eliminan.

Mejor sonríe, aún cuando estés saturado de problemas, relájate, olvídate de todo, y entra a tu entrevista con una sonrisa en la boca, así tu entrevistador también sonreirá y una sensación de armonía inundará el ambiente; entonces considerará que eres una persona positiva y alegre, que contagiarás tu energía y entusiasmo a los demás empleados, y eso es justamente lo que las empresas desean en el estado de ánimo de su personal.

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