Indice
Introduccion
Elemento 1
Elemento 2
Elemento 3
Elemento 4
Elemento 5
Elemento 6
Elemento 7
Elemento 8
Elemento 9
Elemento 10
Elemento 11
Elemento 12
Elemento 13
Elemento 14
Elemento 15
Elemento 16
Visite tambien:
Libros gratis
Carreras Universitarias
Crear Web
Amor
Buscar pareja
Moda Hombre
Seduccion
Enamorar
Amor por Internet
Lenguaje corporal
Poemas de amor
Bolsas para dama
|
III. No muestres desesperación
Después de semanas de búsqueda infructuosa la desesperación comienza a apoderarse del individuo. La desesperación es una emoción natural en tales circunstancias: los ahorros comienzan a mermar, las facturas llegan, las deudas se acumulan, amigos y familiares se muestran cada vez más reacios a continuar otorgando préstamos. Esta situación, que suele presentarse tarde o temprano, dispara una serie de emociones negativas que es necesario controlar.
Cuando la desesperación se apodera del ser humano le lleva a perder el rumbo. Un egresado universitario que buscaba un puesto de mando medio en una dependencia gubernamental, al llegar a la etapa de desesperación puede olvidar su objetivo y aceptar cualquier empleo que se le presente, incluso como guardia de seguridad o conductor de transporte público.
La desesperación puede verse, sentirse, olerse. ¡Y es fatal para quien aspira a algo importante en la vida!
Una de las formas de ver y sentir la desesperación en un buscador de empleo es cuando este se halla dispuesto a aceptar cualquier trabajo, sin importar si este es acorde a su edad, sexo, preparación académica y visión personal de futuro. Si tu currículum no incluye el puesto que solicitas y el nombre de la empresa a la que lo diriges, quien lo analice pensará que estás desesperado y aceptas cualquier puesto, y no te llamará. Pero si tuviste precaución de redactarlo e integrarlo correctamente, aún puedes cometer el error de parecer desesperado en tu entrevista de trabajo. Por eso te recomiendo hacer lo siguiente:
Antes de entrar al lugar de la entrevista:
Toma un tiempo para relajarte. Respira profunda y lentamente, inhala y exhala; trata de desprenderte de todo miedo, de toda duda respecto a ti, elimina la desesperación de tu mente. Repite mentalmente: “Soy un hijo de Dios, estoy hecho a su imagen y semejanza. Él quiere que yo, como hijo suyo que soy, disfrute de una vida feliz y próspera, compartiendo con mis seres queridos el fruto de mi trabajo. Saldré victorioso de esta entrevista porque dispongo de todo lo necesario para lograrlo”.
Repite esta frase mentalmente las veces que sea necesario, un esotérico te dirá que lo mejor es repetirlo 3, 9 o 21 veces, pero creo que lo importante no es cuántas veces lo digas en tu mente, sino que lo creas, que logres relajarte y calmar las dudas que se arremolinan en tu cabeza en ese momento.
Cuando estés lo suficientemente relajado entra, saluda y preséntate. No dejes que nada altere tu tranquilidad.
Durante la entrevista:
Habla con seguridad y mira a los ojos a tu entrevistador.
Una de las preguntas que con más frecuencia hace el entrevistador al solicitante es “¿Porqué te gustaría trabajar con nosotros?” o “¿Porqué quieres trabajar en nuestra empresa?”. Esta pregunta se hace con mucha frecuencia precisamente porque da a conocer tus verdaderas razones, ya que quien está desesperado y busca cualquier empleo simplemente dirá: “Porque quiero trabajar”, o “Porque es una buena empresa”. Esto no muestra nada, no es lo que el empleador desea escuchar.
Una dama que es jefa de recursos humanos en una importante compañía me platicaba en una ocasión sobre un caso que vivió mientras entrevistaba a un grupo de aspirantes a ocupar una vacante en la compañía para la que labora:
“Su currículum era bueno y tenía amplias posibilidades de ser elegido para el puesto, el problema se presentó cuando le pregunté porqué quería laborar en nuestra empresa. Me respondió que necesitaba comenzar a trabajar urgentemente, pues llevaba tres meses sin conseguir empleo y ya no tenía dinero, su esposa lo había amenazado con abandonarlo y llevarse a sus hijos con ella si él no cumplía con sus obligaciones, se había retrasado en el pago de sus cuentas y si no cubría sus deudas de inmediato pronto sus acreedores se llevarían el televisor, el refrigerador, la sala y el automóvil; por si eso fuera poco, debía cuatro meses de renta y su casero estaba a punto de mandarlo a la calle.”
No respondió a mi pregunta- dijo ella -pues yo pregunté porqué quería laborar en nuestra empresa y él respondió porqué quería trabajar en cualquier empresa, no necesariamente en la nuestra, estaba desesperado y no me dio una razón real para contratarlo, de hecho, sólo me deprimió.
Entonces, ¿cuál es la mejor forma de no parecer desesperado durante la entrevista, aún si lo estás? Pues hablando de la empresa y no de ti, de las necesidades del puesto que solicitas y no de tus propias necesidades. Por eso es muy importante hacer una investigación previa sobre la empresa y sobre el puesto, no sólo redactarás un currículum lleno de poder, sino que además dispondrás de argumentos para salir airoso de la entrevista.
Observa la diferencia entre estos dos diálogos:
Diálogo 1:
Entrevistador: ¿Porqué le gustaría trabajar con nosotros?
Entrevistado: Porque necesito trabajar y estudiar al mismo tiempo.
Diálogo 2:
Entrevistador: ¿Porqué le gustaría trabajar con nosotros?
Entrevistado: Porque esta empresa tiene unos valores que coinciden con los míos, leí en la revista X que son una de las 500 corporaciones más importantes de América Latina, y estoy seguro de que si trabajo con ustedes podré aprender muchísimo y ascender con rapidez si le hecho muchas ganas a mi trabajo.
¿Qué diferencia observas entre el diálogo 1 y el diálogo 2?
El diálogo 1 es típico de un desesperado, alguien que busca algo que en nuestro días es difícil de conseguir: un empleo de medio tiempo que permita trabajar y estudiar a la vez. Eso es lo que busca y llegó a la primera empresa que le ofrece la primera oportunidad.
En cambio el diálogo 2 da a entender que se trata de alguien que desea trabajar en esa empresa en específico, porque desea aprender y ascender, es alguien ambicioso y no alguien desesperado. Además les hace sentir grandes, ya que sabe que es una de las 500 principales de Latinoamérica y por lo tanto admira y respeta a la compañía.
Después de la entrevista:
Aún después de la entrevista debes tener mucho cuidado de no parecer desesperado. Bastante común es el caso en que el entrevistador se despide diciendo: “Señor Fulano, gracias por venir; seguiremos entrevistando a más aspirantes antes de decidirnos por alguno, si resulta electo le llamaremos en el transcurso de la semana”. Y el entrevistado responde: “Pero ¿de verdad me llamarán?, ¡porque el trabajo me urge!” O bien, en los días siguientes llama a la compañía varias veces para preguntar si ya se decidieron por alguien, pidiendo que por favor no se olviden de él y le den la oportunidad.
Tengo familiares y amigos que recomiendan, si estás interesado en una vacante y han quedado de resolverte, llames a cada rato porque ellos deben notar que tienes interés, ya que de lo contrario se lo darán a otro. Y es cierto, mostrarás interés, pero también parecerás desesperado.
Por eso, lo mejor es esperar un par de días y, si no has recibido llamado, tomar el teléfono y llamar para preguntar qué ha pasado. Si te dicen que han seleccionado a otra persona tómalo natural y despídete con cortesía, agradeciendo la atención y pidiendo que, ya que tienen en su poder tu currículum te consideren cuando haya una nueva vacante. Así les das por su lado además de dar una cachetada con guante blanco al agradecer la atención (¿cuál atención, si ni siquiera te habían llamado?)
Si te responden que aún no toman la decisión pregunta cuándo puedes llamar para saberlo y no lo hagas antes, o bien espera un par de días para llamar nuevamente, y nunca dejes que en tu voz se refleje un ápice de desesperación.
En síntesis: No lograrás nada con desesperación, así que relájate.
|